Infancia:
¿Parte de la vida o la vida entera?
“¡Mamá,
mamá! ¿Verdad que yo ya soy grande?” Es una de las frases más usadas por los
niños cuando quieren demostrar que ya han crecido y que el hecho de ser bebé ha
quedado en el pasado. Al pronunciar esa frase los niños piensan que ya tienen
edad de conquistar al mundo y hacer cosas de adultos, sin imaginarse que solo
son una pequeña porción de materia con vida en el espacio.
Cuando
se es niño, se quiere ser grande, cuando se es grande se quiere ser niño; es
aquí donde entra la serie de incógnitas sobre la infancia. ¿La infancia
solamente es una etapa que es marcada por los años? ¿La infancia puede durar
toda la vida? ¿Se puede nunca dejar de ser niño? ¿Qué determina que dejas de
ser un infante? ¿Las experiencias y la madurez afectan a la infancia? ¿La
infancia puede marcar el resto de la vida? ¿Será cierto que todos tenemos un
niño dentro?
No se sabe con exactitud qué
etapa conforma la infancia en una persona. Las fuentes de investigación tienen
opiniones muy variadas; una de ellas es la de La Convención sobre los Derechos
del Niño que desde el 2 de Septiembre de 1990 señala que "se entiende por niño todo
ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la
ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad"1. Por otro lado la evaluación psicoafectiva dice que “Se entiende por niño o niña
aquella persona que aún no ha alcanzado un grado de madurez suficiente para
tener autonomía.”1. He aquí la
primera contradicción ya que la primera opinión señala que tan solo basta con
ser mayor de edad ante la ley para dejar la infancia; mientras que la segunda
opinión argumenta que se necesita la capacidad de ser autónomo para dejar de
ser un infante. Si relacionamos la opinión psicoafectiva con la historia de
vida de una persona que cuenta con 50 años de edad y a lo largo de su
existencia siempre ha necesitado de su madre para subsistir, ¿podríamos decir
que nunca ha dejado de ser un infante?
El aspecto sociocultural
encuentra una media entre estas dos opiniones. Esta opinión se basa en las condiciones
económicas, las costumbres y las creencias de cada cultura para definir el concepto
de infancia. Lo que quiere decir que la etapa de un infante puede variar;
dependiendo cómo es la forma de vida y de aprendizaje en su entorno. Con esta
opinión se puede decir que la duración de la infancia es diferente según en el
lugar donde te encuentres del mundo.
La opinión biológica
denomina que la infancia se refiere a la etapa
donde toda criatura humana no ha alcanzado la pubertad “La pubertad, adolescencia inicial o adolescencia temprana es la
primera fase de la adolescencia y de la juventud, normalmente se inicia a
los 10 años en las niñas y 11 años en los niños y finaliza a los 14 años.1 2 En la pubertad se lleva a
cabo el proceso de cambios físicos en el cual el cuerpo del niño o niña se convierte en adolescente, capaz de la reproducción sexual.” 2
Las opiniones biológicas y
las legales coinciden en que la infancia es conformada en una etapa temprana de
vida, antes de los dieciocho años. También coinciden en que el final de la
infancia es determinado por un hecho físico, como lo es cumplir la mayoría de
edad o el cambio físico de los genitales en el cuerpo humano. Aunque coinciden
en varios aspectos seguimos encontrando una falla de 8 a 10 años para confirmar
cual es el tiempo exacto donde termina y acaba la infancia.
Margareth Mead fue una de las primeras autoras en cuestionar la transición entre
la niñez y la adultez. Uno de los temas más polémicos que ha rodeado esta
incógnita es la forma en que la sociedad se ha relacionado con los niños y los
valores predominantes en cada época. Para Ariès, la infancia sería un
"invento de la modernidad"; según esta idea, la infancia nunca
hubiera existido si no se hubiera diferenciado a los niños con los adultos,
esto creándoles espacios para niños, propuestas sociales para los niños y un
estatus social menor al de un adulto.
Norbert Elías opina que el
primer paso hacia la infancia es la educación. El hecho de entrar a la escuela
empieza el proceso de autonomía y descubrimiento del mundo, por lo que empiezas
a dejar de ser un ser dependiente de otro, gracias a la información y las
prácticas que se reciben en la escuela. La opinión de Norbert Elías se
complementa con la psicoafectiva.
Las opiniones y los argumentos de diferentes pensadores, filósofos,
científicos y organizaciones varían mucho. Unos se basan en aspectos
fisiológicos, otros legales y hasta sociales para definir la etapa de la
infancia, con lo que se pude concluir que la infancia no se acaba solamente por
cumplir una determinada cantidad de años.
Si la opinión psicoafectiva fuera la que marcara la pauta, podríamos decir
que la infancia variaría demasiado según la persona. En casos podría terminar
en muy corta edad y en otros podría durar la vida entera. Entonces habría niños
con cuerpo de adultos.
Durante toda la vida, por más sabio que alguien sea siempre se necesita de
alguien más, lo que quiere decir que nunca se llega a un punto donde alguien se
convierta cien por ciento autónomo. Por más que una persona crezca
fisiológicamente, sea legal en cualquier parte del mundo, termine su doctorado
en alguna ciencia o tenga un estatus social muy alto; esa parte del humano por
seguir aprendiendo, experimentar cambios y en ocasiones divertirse con
situaciones “tontas”, determinan que siempre se llevara la infancia en el niño
que va dentro de algún humano.
Me agrada tu punto. Apoyo totalmente la idea de que nunca dejamos de ser niños o no deberíamos.
ResponderBorrarEs cierto que estamos hechos para sobrevivir en una comunidad y no solo dependemos de personas sino de los recursos naturales por lo que habríamos de ser más humildes y reconocernos como parte del todo.
siempre se es niño con nuevas "aplicaciones"
ResponderBorrarMuy interesante tu ensayo, yo también creo que los niños quisieran ser adultos todo el tiempo para poder ser independientes y los adultos quisieran regresar el tiempo y volver a la infancia para liberarse de preocupaciones y responsabilidades. Creo que se debe disfrutar por la etapa en la que estemos sin querer retroceder el tiempo o adelantarlo.
ResponderBorrarRealmente te deja pensando en la línea no descubierta entre la niñez y la adultez y todos los problemas que han tenido que padecer grandes pensadores en definir algo que todo el mundo experimenta
ResponderBorrarAunque de niños queriamos ser adultos, ahora que lo somos quisieramos regresar a la niñez sin obligaciones, pero aunque no se puedo, podemos disfrutar la vida como la haciamos de pequeños.
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